lunes, 11 de abril de 2016

No contaré a nadie que irrumpiste en mi vida sin dejarme opción.
No contaré a nadie que cuando quise darme cuenta era tarde.

Y tuve miedo, claro, pero ésto también es secreto, no lo cuentes.
No contaré a nadie que tuve tanto miedo que te pedí compartirlo. 
Al fin y al cabo, el miedo compartido se digiere mejor.
No contaré a nadie el primer beso, la primera noche o el primer despertar.
No contaré a nadie que desde entonces no afronto mis problemas solo.
No contaré a nadie cómo es tu cuerpo, qué escondrijos guarda, esperando que nunca me encuentren si me pierdo en él.
No contaré a nadie lo gracioso de tu risa, con dos cervezas de más. 
Al igual que tampoco contaré que no hay mejor resaca que beber de tus labios, ni mejor indigestión que comer de tu sexo.
No contaré a nadie que Vargas Llosa tenía razón: lo perfecto es lo imperfecto y lo bello es lo normal.
No lo cuentes tú tampoco, se nos puede perder en el camino. Vívelo y ya habrá tiempo de contarlo.




sábado, 31 de enero de 2015

Seguramente, me equivoqué. Aquel día que te insistí para que vinieras. O aquel otro que te pregunté si todavía me querías. O cuando en aquella habitación de hotel te lloré hasta la puerta y te supliqué que no te fueras.
Seguramente, me he equivocado muchas veces. Por no creerme tus palabras en tantas ocasiones, esas que decían que éramos un “sí, pero no”. Me equivoqué por pensar que sentías lo mismo y no podrías resistirte a mí, del mismo modo en que yo no lograba escaparme de ti.
Seguramente, lo hice mal al soltarme de tus brazos cuando todavía estaba enamorada. Y seguí equivocándome al hacerme la dura contigo, al intentar obviarte y también cuando las fuerzas fallaban y buscaba tu consuelo. Y erraba, una y otra vez, al esperar que de tu boca salieran palabras que tú, a esas alturas, ya no ibas a repetir.
Seguramente, me equivoqué tantas veces que me acostumbré al error. A la miopía. A mi defecto óptico que solo me dejaba mirar desde este lado porque creía que mi lado era el tuyo, que los dos estábamos en la misma orilla. Pero allí estaba yo sola y entonces me aferré a tu recuerdo. Y de nuevo me equivoqué.
Seguramente, -y pese a que fui yo quien te empujó- siempre confié en que volverías. Creí que vendrías a recoger todos los besos que tenía para ti guardados y que me entregarías los abrazos que habías dejado olvidados en tu cajón. Pensé que querrías verme cada noche al cerrar los ojos y también ser lo primero que mirases al despertar. Sentirnos respirar mientras dormíamos. Eso soñaba.
Seguramente, fuiste tú quien me despertó de aquel sueño. Es posible que hicieras lo correcto. Tu “no” trajo el “sí” a tu libertad y el “quizá” a mi vida. Y, una vez más, me equivoqué al no querer creerte. Y alargué tanto ese “quizá” que ya apenas quedaba rastro de la duda, pero me aferré a ella igualmente.

miércoles, 11 de julio de 2012

-No me habían dicho que tuvieses tanta cara dura.
-Es que la poca que tengo,la reservo toda para ti...
-¿Por qué?
-Porque me das miedo.Pensé.



miércoles, 13 de junio de 2012

… a veces nos sucede eso con lo que se niega o se calla, con lo que se guarda y se sepulta, va difuminándose sin remedio y llegamos a descreer que en verdad existiera o se diera, tendemos a desconfiar increíblemente de nuestras percepciones cuando ya son pasado y no se ven confirmadas ni ratificadas desde fuera por nadie, renegamos de nuestra memoria a veces y acabamos por contarnos inexactas versiones de lo que presenciamos, no nos fiamos como testigos ni de nosotros mismos, sometemos todo a traducciones, las hacemos de nuestros nítidos actos y no siempre son fieles, para que así los actos empiecen a ser borrosos, y al final nos entregamos y damos a la interpretación perpetua, hasta de lo que nos consta y sabemos a ciencia cierta, y así lo hacemos flotar inestable, impreciso, y nada está nunca fijado ni es definitivo nunca y todo nos baila hasta el fin de los días, quizá es que no soportamos las certezas apenas, ni siquiera las que nos convienen y reconfortan, no digamos las que nos desagradan o cuestionan, o duelen, nadie quiere convertirse en eso, en su propio dolor y su lanza y su fiebre.



lunes, 21 de mayo de 2012




Puede que hayas echado unos cuantos polvos, pero no puedes decirme que se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad, nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable ni te has visto reflejado en sus ojos.


No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo.

viernes, 11 de mayo de 2012


-Ya se...sé lo que quieres de mí.
- ¿Sí? Solo quiero que tengas alguien con quien hablar.
- Es lo mismo que buscan con el juicio.
- Y ¿qué es?
- Quieres un porqué... pero puede que no haya ninguno... puede...que fuera algo que pasara y ya está.




martes, 8 de mayo de 2012

lunes, 7 de mayo de 2012


Sueños, imágenes caprichosas que mezclan nuestros recuerdos, alborotan nuestra memoria durante noches y noches, horas y horas... Los sueños están ahí, cada noche, dentro de tu cabeza. Nadie puede verlos excepto tú porque son tuyos. Sin embargo no puedes controlarlos, dependen de sí mismos aunque se alimentan de ti, pero son simplemente sueños. En los sueños todo es posible: volar, amar lo odiado, vivir lo que nunca has vivido, morir y volver a nacer... De los sueños puedes aprender, puedes olvidarlos... lo único que no debes hacer jamás es depender de ellos porque los sueños no respetan la razón ni el sentido, por eso nadie debería entrar en los sueños de otro, nadie vivo.