Al parecer, el daño ocasionado a mi corazón tiempo atrás era irreversible. Aquello era como estar en una situación límite en la que todo el mundo trabaja febrilmente para salvar al paciente y lo único que oyes es ese monótono tono apagado del monitor cardiaco que indica que no hay actividad eléctrica en el corazón. Se acabó.
Con e tiempo he aprendido que soy una diabética emocional y que los hombres para mí son como barritas de chocolate: dulces al principio y nocivas al final.
- Vale - admití - ¿Pero qué es todo eso de transpasar mis muros? ¿estás diciendo que tengo que derrumbar esos muros a los que tatos años he dedicado, hasta construírlos a la perfección?
- No - dijo Joe - Eso sería demasiado trabajoso. Es más sencillo saltar por encima de ellos. Es simple: ignóralos. Intenta superarlos por muy aterrador que a veces te resulte. No es tan duro como piensas. La parte difícil es aprender a no construir más.
- No - dijo Joe - Eso sería demasiado trabajoso. Es más sencillo saltar por encima de ellos. Es simple: ignóralos. Intenta superarlos por muy aterrador que a veces te resulte. No es tan duro como piensas. La parte difícil es aprender a no construir más.

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