El enamoramiento es algo que normalmente se juzga deseable y positivo, redentor
incluso. Y es así. Permite hacer cosas nobles, desinteresadas y de enorme generosidad
y sacrificio. Lo que no se tiene muy presente es que también permite las mayores
ruindades. Por su estado de enamoramiento una persona generosa puede ser
mezquina y alguien normal puede convertirse en un criminal. El amor parece
justificarlo todo, lo bueno y lo malo. Es algo que ennoblece, pero se olvida que
también envilece.

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