martes, 20 de marzo de 2012

-¿ Qué le van a hacer? -pregunté poniendo el mejor tono de adulto que supe imitar.
Él se volvió y clavó de nuevo su mirada en mí.
-Me van a dejar medio pulmón dentro. Lo justo para poder respirar y soltar un poco de aire. Aunque tampoco necesito mucho más a mi edad. Me han dicho que se puede vivir con un cuartito de pulmón. Así que me sobra…
Me quede tocado. Yo perdía más amígdalas y vendrían para estar conmigo mis padres, los dos abuelos que me quedaban y mi hermano. Él perdía parte de su respiración y no tenía nadie a su lado…
Creo que en aquel instante descubrí que el mundo era injusto. A partir de ahí he sido testigo de tantas injusticias que he dejado de contarlas y he convivido con ello sin inmutarme.
-Yo le esperaré fuera -solté casi sin darme cuenta de lo que decía.
Él sonrió por primera vez. En su sonrisa había mucha felicidad.
Se acercó a mí y me abrazó. Y con el abrazo me llegó todo el miedo que sentía ante aquella operación que le privaría de aspirar tanto aire como desease.
-Gracias -me susurró- Hace más ilusión salir de ahí dentro si sabes que alguien te va a esperar aquí fuera. Me dará la sensación de que actúo para alguien y eso es importante… ¿Sabías que en el teatro sólo actúan si hay como mínimo tantos espectadores como actores interpretando?
Negué con la cabeza.
-Ahora ya puedo actuar, porque tengo un espectador observándome. Lo haré bien por ti.


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